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Dopaje en corredores populares.

Dernière mise à jour : 11 mars 2022


Hay un flagelo creciente en la sociedad de los corredores populares que va en contra de todos los valores que yo pregono.


Cada vez son más los testimonios que escucho de atletas populares que recurren a este tipo de prácticas innobles para mejorar sus escuetas marcas.

¿Pero por que una persona que trabaja de otra cosa, que no vive del running, que sus marcas distan años luz de los récords mundiales, decide poner su salud, su físico y, por sobre todo, su credibilidad en riesgo para mejorar su marca? Y ahí está el meollo de la cuestión. La respuesta es simple: La búsqueda del reconocimiento de sus pares.


Vivimos en una sociedad en la que el solo hecho de salir a correr no alcanza. No alcanza con solo correr. Hay que ir en búsqueda de más.


Hasta no hace mucho, el objetivo último de la gente que se iniciaba en este deporte era correr 10 kilómetros. Hoy en día no alcanza ni siquiera con correr un maratón, la prueba reina de la distancia. Ahora hay que hacerlo en un tiempo determinado o, peor aún, lanzarse a correr un Ultra Trail de montaña para alimentar los clics de cuasi desconocidos que sabrán saciar con sus venenosos y adictivos “likes” todo nuestro hambre de reconocimeinto.


En nuestras cuentas Strava vemos que los “Kudos” son dados en su mayoría a los corredores que atraviesan la mayor distancia. “¿Un trote suave de 3km un martes?” eso no amerita el reconocimiento de mis pares… Pero un: “Segundo entreno del día en vísperas de mi ultra maratón de montaña” va a rebalsar nuestras cuentas de Kudos, (palabra proveniente del griego que significa alabanza o gloria y la que tanta recompensa emocional nos da en la red social)


Pero esta enfermedad no es solo un problema que afecta al running. Poner su salud y su físico en riesgo para agradar en las redes sociales se ve reflejado en muchos aspectos. Numerosas son las personas que sufrieron accidentes graves, incluso mortales, buscando esa selfie perfecta que les permita conseguir esos preciosos likes.


Y sin ir más lejos, cuando vemos algo bonito no nos detenemos solo a mirarlo, nuestro primer reflejo es filmarlo o fotografiarlo para poder mandárselo a alguien más. Priorizamos la aceptación de los otros ante nuestra propia felicidad. Partiendo de esa base, ¿como se puede juzgar a un atleta popular de doparse?


¿Y qué decir de la alegría tóxica de las redes sociales? Ver gente que siempre está contenta y escuchar esas frases que pregonan “Ser feliz es una cuestión de ganas”, son contenidos vacíos aceptados por gente adoctrinada a parecer siempre feliz.


¿Como juzgar a alguien que es casi una víctima de todo esto?


El último caso que escuché de dopaje en atletas populares fue el de un hombre de 65 años. Alguien que ya está jubilado, pero que se aferra a esa ridícula victoria personal que trae el elixir del ego con ella, intentado hacer el mejor tiempo en su categoría de edad.


¿Y qué hablar de nosotros como espectadores? Si casi les estamos exigiendo a los atletas doparse. Quien no dudaría en darle un “like” a este hombre de 65 años quien se entrena todos los días y que lucha por el primer puesto en su categoría de edad?


¿Quien afuera del snob círculo de conocedores de los grandes atletas de fondo se hubiese fijado en un tal Eluid Kipchogue si éste no se hubiera lanzado a la conquista de bajar las 2 horas en maratón? (récord que consiguió, pero que no fue homologado por la IAF dado el no respeto de las normas vigentes para dicha pruebas)


Glorificamos los logros y no el coraje de intentarlo. Buscamos más el reconocimiento ajeno que nuestra propia felicidad. Terminamos de correr y vomitamos, todavía agitados, nuestros resultados en las diferentes redes sociales.


Citius, Altius, Fortius es el lema de los juegos olímpicos (más rápido, más alto, más fuerte), pero ¿A qué precio? ¿Y con qué motivación?


Nos tocaron unos tiempos muy raros para vivir. En donde estamos conectados a todo momento. Nos genera ansiedad la actividad que justamente debería calmarnos. Nos lesiona la actividad que hacemos para gozar de buena salud.


Añoro el uso del concepto “corredor amateur” (el que ama correr) por el simple hecho de correr. Sin teléfono, sin reloj, sin dorsal. Simplemente correr. Aunque sea de vez en cuando. Cosas diferentes suceden en esos entrenamientos. Igual de gratificantes que los “likes” y que los “kudos”. Quizá no encontremos en estos entrenamientos la aceptación de los otros, pero vamos a encontrar en ellos la aceptación de nosotros mismos.

¡Salud! Y Buen paseo.



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