El Beneficio de las Artes Marciales Para Corredores
- Ariel Vacherand
- 28 mars 2021
- 3 min de lecture
Dernière mise à jour : 11 mars 2022
Entrar a un gimnasio de artes marciales, sacarse el calzado, sentir los pies desnudos sobre el tatami, o sobre el piso de madera, o el de goma. Mover libremente los dedos. Empezar a trotar o a saltar la soga descalzos.
Partiendo solo de eso, ahí encontramos un beneficio. El de practicar una actividad con los pies desnudos, trabajando el equilibrio, la propiocepción y la musculatura profunda de los pies que generalmente no trabajamos gracias al yugo de los zapatos. Si además le sumamos el desarrollo de la fuerza, de la velocidad, de la potencia y de la flexibilidad que podría generarnos, por ejemplo, el taekwondo, el Muay Thai o el karate, podríamos cantar bingo ante este cóctel de beneficios.

¿En qué momento de la planificación?
De hecho, sería muy interesante utilizar a las artes marciales como entrenamiento cruzado. Practicar esta actividad una vez por semana, seguida y antecedida de días fáciles de entrenamiento. Otro momento ideal para sumar entrenamientos de artes marciales sería en pretemporada (o sea, al exterior del calendario de carreras o de preparación) momento idóneo para formar un escudo alrededor de nuestras articulaciones más usadas y desarrollar la flexibilidad en cuádriceps, isquiotibiales, gemelos, soleos, psoas y glúteos, consiguiendo así un pasaporte al país de las no lesiones.
Las artes marciales utilizan prioritariamente el sistema energético anaeróbico aláctico, el que proporciona mucha potencia en cortos períodos de tiempo, que además de desarrollar el consumo máximo de oxígeno (VO2Max) nos vendría muy bien a nosotros corredores en los esprints finales de una carrera.
Y ni hablar del entrenamiento de la fuerza de la zona media que pregonan tanto el kickboxing, el taekwondo y el Muay Thai, entre otros. Si ellos son capaces de recibir golpes que a un común mortal lo dejaría doblado en el piso buscando, sin éxito, respirar, a nosotros, corredores, nos evitaría muchísimas lesiones de espalda, como la famosa y tan temida lumbalgia.

Por otro lado, en las artes marciales trabajaríamos nuestros músculos antagonistas, esos que se relajan cuando el músculo principal se contrae. Corriendo siempre trabajamos la misma cadena cinemática, por ende, los mismos músculos, acarreando con esto falencias en toda la cadena posterior como lo son glúteos e isquiotibiales, músculos que, casualmente, son los más propensos a estar débiles y, por ende, lesionarse.
Los roles adelante y atrás, la práctica de caídas, los trabajos en el suelo que utilizan el Jiujitsu, el Judo o el Ninjutsu, suponen un aprendizaje motor y un desarrollo de las conexiones neuromusculares que facilitará el aprendizaje de futuras nuevas técnicas de carrera o driles de entrenamiento.
Cambios de dirección, saltos laterales, talones a la cola, rodillas al pecho, son algunos de los ejercicios que se utilizan en la entrada en calor de la mayoría de las Artes Marciales, ejercicios compartidos con las entradas en calor en el atletismo.
Y yendo al lado más mental y filosófico de las artes marciales, la perseverancia y esfuerzo que requieren es muy similar a la perseverancia y esfuerzo que supone correr una carrera de fondo o, mismo, de ultra fondo.

Por su parte el Trail Running y las artes marciales se parecen mucho. Por lo menos en su esencia. Ambos suponen un autoconocimiento y una determinación que sólo los más disciplinados son capaces de adquirir. Ambos entienden que el camino es lo importante y no la meta. Un buen practicante de ambas disciplinas se despoja del ego, de lo material, de lo banal, para poder recorrer el camino sin cargas que lo lentifiquen. Y al final, estas dos clases diferentes de artistas comprenderán que, sin competir, no encontrarán competidores en todo el mundo.
Buen camino.



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